jueves 22 de octubre de 2009

Crónica: El carrer de El Carme

Compre un souvenir, pruebe una delicatessen alabina, documéntese en el Institut d’Estudis Catalans, lea un libro en la Biblioteca de Sant Pau-Santa Creu o haga su plegaria en la Iglesia de Belén.

Diferentes son las ofertas de la calle El Carme de Barcelona, variopintos son los transeúntes que suelen pasear por ella. Vecinos, estudiantes, paquistaníes y turistas, entre otros, se mezclan en una de las calles principales de El Raval, en el distrito de Ciutat Vella.

El Carme dibuja una línea transversal que recorre desde la Rambla hasta el Mercat de Sant Antoni. En ella, comercios tradicionales como El indio contrastan con Doner kebabs y tiendas de ropas hindúes. Espacios como la Biblioteca rompen con la presencia de Aitor, un chico que ofrece la posibilidad de visitar su “biblioteca virtual” en la esquina del Carme con la Rambla del Raval. Sentado en un taburete y rodeado de libros y cómics de diferentes ediciones, Aitor anima a los transeúntes a que lo acompañen y se sienten junto a él a leer. Cerca de los montones de libros se encuentran los contenedores, y Aitor no hace pretensión de ser dueño de los libros. Al parecer el muchacho ha aprovechado la ocasión para montar un improvisado chiringuito de lectura. Posiblemente mañana ofrezca un espacio de música con viejos discos de la basura, cualquier excusa parece buena para compartir un rato de conversación o de kitkat urbano y dejarse seducir por los espacios virtuales de Aitor. De momento, Quique ha decidido compartir el espacio con su perro Tor, a quien le habla sobre uno de los libros de Schopenhauer que ha encontrado en el montón. Quique y Tor suelen transitar por las calles de El Raval empujando un carrito con sus pertenencias, cada día recorren las mismas plazas del barrio y se sientan en sus bancos para contemplar el vecindario, entablar conversación con otros banqueros y comparar los objetos que han ido encontrando a lo largo de la jornada. El carrito de Quique es un museo móvil donde puede encontrarse desde una radio antigua hasta una sudadera a la última moda, una escoba e incluso una Marujita de porcelana. Lo que más aprecia Quique de sus pertenencias es el contexto y el momento en que encontró cada una de ellas. La adquisición de hoy será el libro de Schopenhauer, y su valor añadido: haber compartido con su perro Tor y con Aitor las reflexiones de tales aforismos a día de hoy en la biblioteca virtual de El Carme.

martes 20 de octubre de 2009

Extraños en nuestro mundo

No hace mucho me acosté con una idea que se pasea por mi mente de vez en cuando, una idea que se acerca a la común pregunta de ¿cuál es el sentido de nuestra vida? Cuestión que tiendo a modificar de esta manera ¿cuál es el sentido del ser humano?

El ser humano, desde el empírico punto de vista primer mundista, se desarrolla en base a una educación, al amor familiar y la pertenencia a una sociedad. Lucha por formar parte de un colectivo, pero al mismo tiempo es individual en sus aficiones y actos: encontramos atletas, músicos, empresarios, pintores, bailarines, cineastas, etc. El ser humano lucha por ser eficiente en su tiempo, por que éste le llene, por disfrutar a la vez que lucrarse. Se preocupa de la vestimenta, de la rutina, de la dieta, de la aceptación, del consenso, de la auto-realización (diferente para cada individuo), entre otros.

Al tiempo que admiro cuántas proezas ha realizado el ser humano, me pregunto ¿dónde cuadramos nosotros?. Todos los restantes seres vivientes de este planeta luchan por la supervivencia, a la vez que el ser humano le dificulta la única tarea que creemos que tienen: sobrevivir. Muchos luchan por el respeto a la Tierra y a los animales, al tiempo que hacemos uso de ambos recursos. ¿Recursos? Si, para el hombre son recursos, alimento, energía, entretenimiento y comodidad.

Aves, seres acuáticos, animales salvajes deambulan por su hábitat natural o por un hábitat al que se han tenido que adaptar. Mientras el hombre deambula adaptando un hábitat a su medida preocupándose por el trabajo, la pareja, los hijos, los amigos, el progreso, el ocio. ¿Qué es el progreso? Desgraciadamente el progreso significa alcanzar un bienestar común entre todos. El animal hace uso de los recursos naturales para alimentarse, y ataca a otros para alimentarse también. Es decir, no existe (o eso pensamos) la envidia, el odio, el ego, este último solo en forma de supervivencia. En los actos de los seres animales (y vegetales) no existe la irracionalidad. Dicen que el ser humano es el único ser racional, mirando atrás considero que el hombre es la única especie que siempre ha sido irracional.

Por tanto, de nuevo la cuestión ¿qué pintamos nosotros en medio de animales y naturaleza? No es necesario remarcar aún más la diferencia entre el hombre, la naturaleza y la Tierra, ésta es evidente. Pero tanta diferencia hace que uno se pregunte si somos extraños en nuestro propio planeta. No creo de ningún modo que los espacios y recursos naturales hayan sido creados para el disfrute del hombre. Ni la Tierra ni los animales existen para servirnos, aunque la experiencia humana trate de demostrar que sí.

Al tiempo que somos dignos de premiarnos con Nóbeles, de admirar los actos altruistas, los récords mundiales, de premiar incluso a quienes nos rodean con nuestro amor. Somos demasiado complicados y superficiales, necesitamos demasiados procesos industriales, educativos etc. para conseguir nuestro hábitat. En comparación, la supervivencia animal y natural es demasiado sencilla. Quizás por esta razón hay colectivos que buscan evidencias extraterrestres, para conocer la respuesta al ¿porqué estamos aquí? Tras este análisis no es difícil pensar que quizás los extraños extraterrestres seamos nosotros.

miércoles 26 de agosto de 2009

Stop Motion con velas

martes 18 de agosto de 2009

Delete



Fuente: xkcd.com/

jueves 13 de agosto de 2009

Aforismo IV

Las grandes ciudades atraen éxodos. Finalmente se convierten en nidos de ratas en los que uno bien vive sumergido en la ilusión de la esperanza, o bien tan sólo desea salir por patas.

Aforismos II y III

Basta observar la humanidad para comprender el sentido del concepto contradicción.

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Cuánto desperdicio

Aforismo I

La envidia, la rabia, la compasión, el odio, el amor... no son más que obstáculos y distracciones para evitar que el hombre aproveche su inteligencia.
Tan sólo sirven de freno, o en su opuesto de impulso, para centrar tanta capacidad en la propia compasión y en las catástrofes.

martes 7 de julio de 2009

Soñar...


De xkcd.com

lunes 6 de julio de 2009

Sonata para un hombre bueno



"¿Puede un hombre escuchar esta música, escucharla de verdad y ser una mala persona?" esta es la reflexión del protagonista del filme La vida de los Otros tras tocar Sonata para un hombre bueno, una pieza de piano creada para la película y basada en La Appassionata de Beethoven.

"Siempre recordaré las palabras de Lennin sobre la Apassionata: Si sigo esuchándola no acabaré la revolución"



¿Acaso puede el hombre ser bueno? El terrorismo, las torturas, las guerras, el Holocausto... Son actos que demuestran que el hombre siempre ha tenido sed de maldad. Incluso los planteamientos pensados para mejorar la condición humana como el socialismo y el comunismo se han vuelto en contra de la propia fundación teórica despojando al hombre de su libertad para ser esclavo del Estado. La contrafinalidad de la razón, la contrautopía, acaba incluso con las mejores intenciones de bondad.

¿Y el individuo? ¿son todos nuestros actos fieles a la bondad? Las personas que han dedicado su vida al altruismo lo han hecho porque han padecido en su mayoría del dolor, de la marginación o de la injusticia; o bien por la fidelidad a unos principios, a unos mandamientos, a una fe. Por lo que yo se toda decisión es egoísta por naturaleza, bien por hacer justicia con lo padecido en la propia piel, bien por sentirse uno mejor, bien porque uno consigue de ese modo algo a cambio...

¿Acaso todo lo que haces es por el bien del otro? ¿Cuando das unas monedillas a un mendigo lo haces por su bien o por callar la voz de la conciencia? ¿Cuando acoges a un amigo es por clemencia o por obtener el mismo trato cuando lo necesites?

Quien tiene dinero quiere más dinero, es un agujero sin fondo que vacío siempre parece; no obstante, al realizar un acto altruista te sientes más pleno. Aquí la paradoja, siempre queremos más, el bote nunca se llena, pero en cuanto damos no importa la cantidad. La felicidad no es tener sino dar.

Todo acto tiene su recompensa, eso dicen, el agradecimiento de la otra persona, a través de su sonrisa, su mirada. El Yo, la envidia, el ego, la autocompasión; nublan la vista de muchos para acabar con la bondad de otros. ¿Se puede ser persistente y afín al altruismo a pesar de la contradicción del mundo? Todo tiene sus límites, pues dar para no recibir (ni una sonrisa), dar para que el mundo siga igual, despoja toda esperanza del bote, dejándolo vacío, inherte, carente de sentido.


Una recomendación cinéfila: La vida de los otros, de Florian Henckel-Donnersmarck.

martes 2 de junio de 2009


...Coming back soon
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