Compre un souvenir, pruebe una delicatessen alabina, documéntese en el Institut d’Estudis Catalans, lea un libro en la Biblioteca de Sant Pau-Santa Creu o haga su plegaria en la Iglesia de Belén.
Diferentes son las ofertas de la calle El Carme de Barcelona, variopintos son los transeúntes que suelen pasear por ella. Vecinos, estudiantes, paquistaníes y turistas, entre otros, se mezclan en una de las calles principales de El Raval, en el distrito de Ciutat Vella.
El Carme dibuja una línea transversal que recorre desde la Rambla hasta el Mercat de Sant Antoni. En ella, comercios tradicionales como El indio contrastan con Doner kebabs y tiendas de ropas hindúes. Espacios como la Biblioteca rompen con la presencia de Aitor, un chico que ofrece la posibilidad de visitar su “biblioteca virtual” en la esquina del Carme con la Rambla del Raval. Sentado en un taburete y rodeado de libros y cómics de diferentes ediciones, Aitor anima a los transeúntes a que lo acompañen y se sienten junto a él a leer. Cerca de los montones de libros se encuentran los contenedores, y Aitor no hace pretensión de ser dueño de los libros. Al parecer el muchacho ha aprovechado la ocasión para montar un improvisado chiringuito de lectura. Posiblemente mañana ofrezca un espacio de música con viejos discos de la basura, cualquier excusa parece buena para compartir un rato de conversación o de kitkat urbano y dejarse seducir por los espacios virtuales de Aitor. De momento, Quique ha decidido compartir el espacio con su perro Tor, a quien le habla sobre uno de los libros de Schopenhauer que ha encontrado en el montón. Quique y Tor suelen transitar por las calles de El Raval empujando un carrito con sus pertenencias, cada día recorren las mismas plazas del barrio y se sientan en sus bancos para contemplar el vecindario, entablar conversación con otros banqueros y comparar los objetos que han ido encontrando a lo largo de la jornada. El carrito de Quique es un museo móvil donde puede encontrarse desde una radio antigua hasta una sudadera a la última moda, una escoba e incluso una Marujita de porcelana. Lo que más aprecia Quique de sus pertenencias es el contexto y el momento en que encontró cada una de ellas. La adquisición de hoy será el libro de Schopenhauer, y su valor añadido: haber compartido con su perro Tor y con Aitor las reflexiones de tales aforismos a día de hoy en la biblioteca virtual de El Carme.
Diferentes son las ofertas de la calle El Carme de Barcelona, variopintos son los transeúntes que suelen pasear por ella. Vecinos, estudiantes, paquistaníes y turistas, entre otros, se mezclan en una de las calles principales de El Raval, en el distrito de Ciutat Vella.
El Carme dibuja una línea transversal que recorre desde la Rambla hasta el Mercat de Sant Antoni. En ella, comercios tradicionales como El indio contrastan con Doner kebabs y tiendas de ropas hindúes. Espacios como la Biblioteca rompen con la presencia de Aitor, un chico que ofrece la posibilidad de visitar su “biblioteca virtual” en la esquina del Carme con la Rambla del Raval. Sentado en un taburete y rodeado de libros y cómics de diferentes ediciones, Aitor anima a los transeúntes a que lo acompañen y se sienten junto a él a leer. Cerca de los montones de libros se encuentran los contenedores, y Aitor no hace pretensión de ser dueño de los libros. Al parecer el muchacho ha aprovechado la ocasión para montar un improvisado chiringuito de lectura. Posiblemente mañana ofrezca un espacio de música con viejos discos de la basura, cualquier excusa parece buena para compartir un rato de conversación o de kitkat urbano y dejarse seducir por los espacios virtuales de Aitor. De momento, Quique ha decidido compartir el espacio con su perro Tor, a quien le habla sobre uno de los libros de Schopenhauer que ha encontrado en el montón. Quique y Tor suelen transitar por las calles de El Raval empujando un carrito con sus pertenencias, cada día recorren las mismas plazas del barrio y se sientan en sus bancos para contemplar el vecindario, entablar conversación con otros banqueros y comparar los objetos que han ido encontrando a lo largo de la jornada. El carrito de Quique es un museo móvil donde puede encontrarse desde una radio antigua hasta una sudadera a la última moda, una escoba e incluso una Marujita de porcelana. Lo que más aprecia Quique de sus pertenencias es el contexto y el momento en que encontró cada una de ellas. La adquisición de hoy será el libro de Schopenhauer, y su valor añadido: haber compartido con su perro Tor y con Aitor las reflexiones de tales aforismos a día de hoy en la biblioteca virtual de El Carme.




