lunes, 30 de mayo de 2011

Feliz por mi indiganción

Nosigoalasovejas nació por la necesidad de expresión de una joven que denunciaba un mundo injusto y una actitud conformista de cuanto la rodea. La necesidad de debatir, opinar, reivindicar, difundir y compartir ha llenado este espacio de posts variopintos que la joven ha encontrado oportunos. La joven, licenciada en Comunicación Audiovisual, casi-licenciada en Periodismo, parada pero sin subsidio por la falta de cotización por sus trabajos en prácticas (única oferta laboral para un@ licenciad@), dependiente de la economía y residencia familiar (con la que por suerte puede contar), ha llamado reiteradamente la atención por la necesidad de crear un movimiento opositor al mundo en que vivimos.

El mundo no es justo, eso lo sabemos todos. Aún hoy existen regímenes totalitarios, guerras, desnutrición infantil, pobreza, corrupción política, marginación social, desigualdad, marginación de la mujer y violencia machista, religiones fundamentalistas, violación de los derechos humanos universales y demás.

El sistema actual no funciona, eso lo padecemos todos. Aún hoy, existen paraísos fiscales, oasis legales para agrandar las riquezas de los ricos, cuya avaricia les anima a crear artimañas para llenar aún más sus bolsillos al margen de la legalidad. Aún hoy, pese el cierre de comercios, el aumento del paro, la explotación de los países tercermundistas; aún hoy, pese a que cada día mueren de hambre 10.000 niños, estos ricos no sólo no se esconden sino que ocupan cargos de directivos y se unen con orgullo a las listas electorales. Aún hoy, no sólo permitimos que así sea sino que además los votamos y les damos libre albedrío al mando de bancos y grandes empresas en cuyas manos se encuentra nuestro futuro.

La tierra está agotada, en eso participamos todos. Aún hoy explotan centrales nucleares contaminando cuanto les rodea; agotamos los recursos petrolíferos y creamos guerras para ser dueños del oro negro; mutilamos tiburones porque a los humanos nos gustan sus aletas; aún hoy se añaden diariamente animales a lista de seres en peligro de extinción; acabamos con los bosques, fuente imprescindible de nuestro oxígeno. Aún hoy, creamos debate en torno a si el cambio climático es o no una farsa mientras llenamos nuestros cielos de CO2, contaminamos nuestras aguas, nuestras tierras y cultivos, agotamos recursos naturales, matamos animales y plantas, contribuimos al deshielo de los polos. Aún hoy dependemos de nuestro planeta sin darle nada a cambio. Al igual que los ricos, recogemos con avaricia los recursos de nuestra tierra y nos entretenemos señalando culpables o farsantes dando la espalda a nuestra fuente de vida, y eso que hablamos de la fuente de vida de los seres humanos.

Aún hoy, 30 de mayo, día en que se cumple una quincena desde que se alzó un movimiento social por un mundo mejor. Un movimiento incitado por el llamamiento de Hessel, hombre de 93 años y único redactor vivo de la Declaración de los derechos humanos, hombre que nos ha dicho a los jóvenes Indignaos!. Y por fin los jóvenes, que somos personas que hasta ahora hemos permanecido mud@s y conformes con el sistema educativo que hemos recibido, con las medidas políticas, financieras y sociales que hemos vivido. Seres invisibles de una sociedad que nos ha mantenido al margen y que ha olvidado que los jóvenes, a los que nos han llamado vagos, ni-nis, ociosos de la noche y del botellón, que todo lo queremos gratis, adictos a las redes sociales y demás; estos jóvenes consentidos de estos cumplidos, esta lacra social de la que nos han calificado algunos medios, padres, abuelos y políticos; somos el resultado y el futuro de cuanto sucede ahora en el mundo. Aún hoy, cuando al fin decidimos reunirnos y proclamar nuestro derecho participativo como ciudadanos de un país que se califica de democrático, cuando nos levantamos de nuestras sillas y dejamos de ocultarnos detrás de ordenadores y botellones; recibimos palizas por alteración del orden, nos meten en uno u otro partido político en un discurso consistente en tirarse piedras, nos acusan por acampar, como si de un festival de música se tratara, olvidando que ni en casa, ni en un hotel, ni en una papeleta conseguiríamos hacernos escuchar.

Al fin hoy
, los jóvenes han salido de casa, se han unido en plazas para denunciar que el sistema no funciona, para llamar a la ciudadanía al debate por un mundo mejor para todos, dejando de lado el partidismo político con el que careceríamos de auto crítica y olvidaríamos la esencia del movimiento como los partidos olvidan la esencia de su existencia. Al fin hoy somos partícipes de una democracia, promovemos el debate, proponemos mejoras, nos hacemos visibles, alzamos la voz, somos agentes críticos y denunciantes, seres pensantes y no ni-nis que se quejan, sino personas y ciudadanos que proponen. Al fin hoy, recordamos a la sociedad que podemos participar en el cambio por una vida mejor para todos, recordamos que estamos aquí no sólo para ser crítica de los mayores sino para colaborar con ellos, al fin hoy aplicamos algo por lo que muchos han luchado: somos pacíficos, usamos el intelecto y nuestra arma es la palabra. Pero aún hoy, muchos dicen que no sabemos lo que queremos, quizás la conformidad ha dejado de ser el defecto del joven y es ahora la debilidad del adulto.

Al fin hoy, esta joven se siente orgullosa de ser joven. Pues la indiferencia y el conformismo ha tocado su fin. La indignación ha tomado forma de acción y de palabras, los jóvenes y no tan jóvenes se han unido para hacer un llamamiento a la sociedad y denunciar su derecho a indignarse, y mejor aún: proponer medidas para un mundo mejor para todos. Pero aún hoy, algunos seguirán despreciándonos y calificándonos de antisistema, de perroflautas y de guarros; fieles a un pensamiento conservador carente de auto crítica y débiles ante un movimiento social que ya ocupa titulares y cabeceras de noticias, así como carísimos espacios en programas de prime time en la televisión y en la radio. Un movimiento del que nuestro país está siendo pionero en Europa arraigando su espíritu en el resto de países.

Esta joven no se indigna por ser joven y no tener nada mejor que hacer que quejarse, esta joven lleva tiempo indignada y al fin se siente identificada en una generación a la que le ha llegado la hora dar el paso, salir de la guardería de ocio para animar a las sociedades a construir un mundo mejor para todos; para los ancianos, los inmigrantes, los adultos, los parados, los comerciantes, los empresarios, los asalariados, los funcionarios, los mismos políticos, los niños, los artistas... un mundo mejor para nuestras familias, para nuestro vecino, un mundo mejor para todos y para ti.

jueves, 7 de abril de 2011

Juventud sin futuro

Juventud Sin Futuro nace en la facultad de filosofía madrileña con ánimo de reivindicar que no es verdad que esta generación se conforme con todo, existe un estado de disconformidad en los jóvenes y éstos no van quedarse parados.
Por eso esta plataforma, que se ha extendido hasta contar con el apoyo de asociaciones de la sociedad civil y viene respaldada por profesores, actores, escritores y demás personajes inquietos, sale hoy a la calle en ciudades como Madrid y Barcelona bajo el lema "Sin Casa, sin Curro, sin Pensión, Sin Miedo" y con ánimo de recuperar la capacidad de los jóvenes para ser actores de un motor de cambio, combatiendo un país en precariedad.




En nuestras manos... aquí el manifiesto

Fuentes: ElPaís, JuventudSinFuturo

lunes, 4 de abril de 2011

Jóvenes, al margen de la sociedad

Me encontraba toda feliz segundos antes de pulsar la tecla publicar cuando una llamada me hizo replantearme si este post valía o no la pena. Siempre hay personas que nos decepcionan y quitan la ilusión, pero como bien se dice: la excepción confirma la regla. Por tanto, no dejaré que ningún ansioso nos quite la oportunidad de compartir estas esperanzadoras palabras sobre los jóvenes. Y aportaré de este modo un contrapunto a mi anterior escrito Brasilia para jóvenes.

Plasmo aquí un "copy-paste" de un post del blog 3500-millones que me llamó la atención. Irene Milleiro, Directora de Campañas de Intermón Oxfam, interviene en el blog y me deja pasmada ante lo que es al fin una opinión decente sobre los jóvenes de hoy en día.

"Les voy a hacer una confesión, ahora que no me escucha nadie: yo envidio a los jóvenes de hoy. Envidio su manejo de las nuevas tecnologías, la cantidad de gente a la que conocen, lo que viajan o lo bien que hablan inglés. Creo que –botellón y todo- son la generación más preparada de este país. Tienen amigos de colores diferentes y nos están haciendo menos racistas. Con las redes sociales se pasan por el forro las barreras de clase o estatus y le plantan su opinión en tiempo real a quien haga falta, sea Bisbal u Obama. Son generosos: comparten gratis su música, sus series, sus consejos sobre el mejor ADSL, sus opiniones sobre hoteles o restaurantes. Quejándose públicamente del mal servicio obligan a las empresas a mejorar.

Piensan diferente. Mi hermano de 23 años me preguntaba el otro día: “¿Cuál es la comunidad más numerosa?”. “Andalucía” - le respondí yo, desde la sabiduría de la LOGSE y la seguridad de mis 34 años-. “Pues no. Facebook, con 13 millones de usuarios, y Tuenti, con más de 9. Andalucía tiene poco más de 8”. Imaginen mi cara. Son increíbles.

Carlos Prieto se preguntaba ayer en este blog si los jóvenes se indignan.... pues claro que sí: mientras los no tan jóvenes nos indignamos en el taxi y en la barra del bar, ellos le plantan cara a una ministra si creen que una ley es injusta, y se enfrentan a Mastercard o a quien haga falta para defender la libertad de información. Ya, ya -me dirán- ¿pero se movilizan por las injusticias que suceden en el mundo? Pues ni más ni menos que el resto de la población. Me explico: los jóvenes entre 15 y 29 años representan cerca de un 20% de la población en España. En Intermón Oxfam tenemos 100.000 colaboradores de campañas. ¿Saben cuántos de ellos son jóvenes? Sí, un 20%. O sea que se movilizan lo que les toca.

Y, pese a eso, nos empeñamos en llamarles de todo: “ninis” (ni estudia, ni trabaja), pre-parados, egoístas, apáticos. Ay, la famosa paja en el ojo ajeno. No nos paramos a pensar, porque duele, que hace solo treinta años nos dieron una democracia limpia, a estrenar, y hay que ver lo que hemos hecho con ella. Corrupción a tutiplén, jubilación a los 67, privatización de la sanidad, recorte del gasto social, trabajo en negro por doquier, personas hipotecadas hasta las cejas. Hace un tiempo leí que el 54% de los jóvenes no tiene proyectos ni ilusión. Con lo que les hemos dejado, bastante es que un 46% sí los tiene.

Y lo peor de todo es que los tenemos ahí, y los estamos desaprovechando. Nadie les ha preguntado cómo creen que se podría solucionar el paro juvenil, si quieren jefes y contratos indefinidos, o si prefieren más flexibilidad y subvenciones para montar sus propias empresas. No les pedimos ideas para salir de la crisis, ni les dejamos que nos digan cuál es la España que quieren tener. Y es una pena, porque estoy segura de que tienen mucho que aportar.

No descarto que en cualquier momento se levanten, como lo han hecho en Argelia, en Egipto, o en Libia, y nos den lo que nos merecemos. Razones, como las meigas, haberlas hailas.

Y solo un dato más, según el último barómetro del CIS jóvenes y viejos nos preocupamos por lo mismo: creemos que el paro, los problemas de índole económica y la clase política (sic) son, por ese orden, los principales problemas que existen actualmente en España ¿qué les parece?"

Por mi parte: que efectivamente los jóvenes podríamos aportar mucho a una sociedad que nos mantiene al margen ignorando que en nuestras manos está el futuro de este país y de este caótico mundo.

Fuente: 3500-millones