La envidia, la rabia, la compasión, el odio, el amor... no son más que obstáculos y distracciones para evitar que el hombre aproveche su inteligencia.
Tan sólo sirven de freno, o en su opuesto de impulso, para centrar tanta capacidad en la propia compasión y en las catástrofes.
Tan sólo sirven de freno, o en su opuesto de impulso, para centrar tanta capacidad en la propia compasión y en las catástrofes.
0 Comentarios:
Publicar un comentario en la entrada