lunes 23 de noviembre de 2009

Brasilia para jóvenes

Hace un año pensé que la crisis económica que estamos viviendo conllevaría, a pesar de todo, buenos cambios.

Pensé que la gente reaccionaría al engaño de bancos y gobiernos, al del capitalismo, al paro, a las mentiras, a los fraudes, a la manipulación.
Pensé que en un momento tan delicado como éste todos reflexionaríamos y nos replantearíamos las cosas.
Pensé que nos rebelaríamos a la era Brasilia en que nos hacen creer que vivimos.
Pensé que tras saber cuánto han jugado con nosotros la gente gritaría basta e impondría la caída de un sistema engaña-bobos, corrupto y alienador.
Pensé... y tenía esperanza.

Pero nada ha cambiado. Algún que otro titular de políticos corruptos imputados. Tribunales, también corruptos, que señalarán pero apenas darán castigo ni lección.

La tasa de paro ha aumentado y mucho. La prensa habla de las familias y las ayudas del Estado. Pero todos olvidan a los impulsores en potencia de la sociedad: los jóvenes. Nadie habla de ellos, excepto en los programas sobre adictos y niños mimados.

Cuatro, cinco, seis o más años de carrera van a parar a un papel que de nada sirve en un currículo que tras recorrer oficinas de jefazos, ETT's, Fnacs, McDonalds y demás basura, va a parar a la oficina del paro.

De la promoción universitaria en la que me gradué apenas unos cuantos tienen trabajo. De estos cuantos sólo unos pocos se aproximan al sector laboral para el que se han preparando durante años. Algunos han decidido ampliar estudios, pero sólo los que disponían de crédito han podido hacerlo. El resto, la mayoría de ellos, se sienten cada vez más deprimidos, más desorientados, más decepcionados, más inútiles en una sociedad en la que son ignorados.
La buena noticia es el nivel cultural de los jóvenes en general habrá mejorado, pues ha aumentado la tasa de jóvenes que se ha animado a acabar los estudios elementales y/o ampliarlos, aquellos que han podido permitírselo, claro está. La mala noticia, es que los títulos llenarán currículo pero no los bolsillos.

Y todo seguirá igual, nos seguirán manejando a través de la publicidad, de los programas basura, de la tecnología, de las redes sociales, de las hipotecas, de las facturas, etc. y seguiremos esclavos de una falsa Brasilia.


Brasilia: capital de Brasil, es una ciudad creada desde cero en 1956, diseñada por Oscar Nyemeyer y Lucio Costa. Basada en un modelo de ciudad utópica sin clases sociales con el objetivo de alcanzar la perfecta democracia y que sus ciudadanos fueran plenamente felices, era, como denominó André Malraux "la ciudad de la esperanza".

1 Comentarios:

Yahaira dijo...

¿A dónde voy? El más sombrío y triste de los paramos cruza,
valle de eternas nieves y de eternas melancólicas brumas. En donde esté una piedra solitaria sin escripción alguna, donde habite el olvido, allí estará mi tumba.

Tu entrada me ha hecho recordar esta poesia de Bécquer...será mucha imaginación, no lo sé.

Saludos!