Siempre recordaré las excursiones que organizaban mis padres con sus compañeros de trabajo, nos reuníamos una veintena en el bar de debajo de mi casa, desayunábamos y nos organizábamos en coches para acercarnos al punto de salida de la excursión, bajo la montaña. Una vez allí emprendíamos nuestra expedición, el Galatzó, el Teix... Una ruta y un objetivo diferente para cada ocasión. Durante la subida nos desperdigábamos según las fuerzas de cada uno, yo como era peque iba con los más lentos, pero aveces tomaba la delantera con la ayuda de mi padre. Era las risas ver sufrir un poquito a la gente, "no puedo más", "no vuelvo a fumar", "deja que me siente un ratito" eran las frases más oídas. "Ohhhhhh" era la frase que concluía el recorrido, la llegada a la meta, si, valía la pena, y valía la pena compartirlo. Una vez en la meta disfrutábamos de nuestros bocatas, que en ese momento eran lo mejor que habían saboreado nuestros labios. Reíamos de las hazañas de la subida... Y nos sentíamos los amos del mundo, con Mallorca a nuestros pies.
La sierra ha formado parte de mi crecimiento: las excursiones con mis padres; las convivencias con el cole, grupitos de amigos y los primeros flirteos y juegos de niños con las hormonas/feromonas a tope; las acampadas de adolescentes entre cuatro colegas acompañados de alcohol y los primeros cigarritos; las puestas de sol desde miradores acompañada de mis mejores colegas "¿..de verdad no echas de menos esto allí en Barcelona?" "Calla asqueroso, claro que sí".
Vaya donde vaya, la sierra forma parte de la panorámica que divisan mis ojos: desde la ventanilla del coche una muralla irregular y puntiaguda permanece vigilante en mi recorrido; al tomar el café ante la puesta de sol, ésta se impone recogiendo y protegiendo nuestra capital; cuando llega el invierno lo primero que nuestros ojos rastrean son las montañas en busca de nieve.
Al volver de un viaje, atravesar la sierra desde el aire es lo que me hace sentir orgullosa de regresar a casa con una sensación sobrecogedora; al volver en barco, la imponencia de los acantilados y del relieve de nuestra isla me hacen respetar el lugar que ha sido mi cuna y mi protectora. Y sólo hay una cosa que impide llegar con el alma serena: la explotación irrespetuosa de nuestro hogar.
Es por eso que YO SI
- Admiro y respeto el lugar en el que he nacido
- Deseo protegerla como un tesoro
- Estim la meva serra, i la meva illa
Yo si
- Deseo una gestión sostenible del territorio y sus recursos
- Deseo un marco legal que la proteja
- Deseo un reconocimiento sobre el valor de nuestra tierra
- Deseo una garantía de calidad de vida
Yo si
Firmo a favor de la Sierra como Paisaje Cultural de la UNESCO
Y animo a todos aquellos que conviven en nuestra isla a que participen.
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