La ultima vez que escribí sobre cuestiones de pareja se debía a las dificultades que me comentaban los que me rodean en cuanto a la cuestión. Ahora la situación es diferente, la cosa va de ex parejas y no de las turbulencias de tener una o comenzar una nueva relación. Egg’s!
El fin del viaje:
Una relación es como un viaje, ésta fue la conclusión del post anterior. Pero ¿qué pasa cuando el viaje acaba? Hay muchos tipos de viajeros y de trayectos: cuando éste ha sido perfecto y toma fin uno vuelve a casa con la típica depresión post vacaciones. La realidad de la vuelta a la rutina se ve constantemente comparada con el placer de cuando estaba en el paraíso; la vuelta a la normalidad se hace expresamente pesada y difícil. En cambio, cuando el viaje ha sido un desastre la vuelta a casa es perfecta, es un renacer, es un… “oh sweet home, hell I’m back!”.
La resaca post viaje:
A pesar de las diferentes variantes de experiencias viajeras, absolutamente todas ellas llevan resaca y no precisamente una resaca inmediata ni breve; las resacas pueden manifestarse en cualquier momento y algunas no se van ni con nuestros queridos remedios medicinales.
I miss U: es la resaca del viajero que no sabe aventurarse solo. Cada escala del viaje debe tener acompañante para que éste sea perfecto. No sabe desprenderse de la compañía y la “guía para no perderse” no sirve absolutamente de nada, al igual que los consejos de los amigos no tienen fundamento alguno cuando uno está en este estado. El viajero opta por una de las siguientes opciones: contactar continuamente con sus amigos para no sentirse sólo en el trayecto -ojo: para eso están los amigos-. O bien, contactar con el ex compañero de viaje insistiendo en que regrese a la aventura. Otros en cambio, optan por salvar su soledad tomando vuelos para largarse con el /la de la butaca de al lado, cuantas más escalas más butacas… acompañante 16A, 7B, 22C… y a más butacas, menos soledad, más aventuras, más lejos de la realidad, y por tanto, más lejos de volver a casa. Vamos, que el viaje de regreso es más largo y por tanto, la resaca post viaje, aunque no lo crean, será aún más dura, pues para llenar la butaca del salón no bastará con las minibotellitas de alcohol de las azafatas y en ese momento 16A, 7B y 22C no tendrán relevancia alguna en el cuaderno de viaje.
I hate U: Ojo con ésta, es peleona. ¿Conocen ustedes el libro de reclamaciones? Este viajero sí y lo usará en cada una de sus paradas. Todas las hojas de reclamaciones, los foros de opinión de los hoteles, restaurantes y museos llevarán su firma. Este viajero no opta por las pequeñas botellitas de alcohol para evadirse, ni de las amistades para sustituir la resaca, más bien manifiesta su malestar mediante todo medio de comunicación subrayando al máximo que el viaje que ha realizado ha sido un fracaso y que su acompañante aún más. Si pudiera, haría una enorme pancarta frente al horroroso hotel en el que se ha hospedado, y con un rotulador permanente escribiría en la frente del ex acompañante un “soy el peor acompañante que pueden tener, no se acerquen, ódienme”
I’m cool: Es la del viajero que ha preferido no pisar tierra. Su realidad sigue en las nubes y las responsabilidades forman un espacio permanente en la “lista de cosas que debo hacer al regresar”, junto a las de ir al banco o poner la colada.
Una vez estudié que el hombre contemporáneo era cool, lo que significaba fresco, renovador. No obstante, una alumna quiso hacer constar que cool podía ser frío (como frío y calculador) y guay (a la moda, super cool). La interpretación de la chica es perfecta para esta ocasión.
La resaca cool es la de aquel que sigue a la aventura, 16A, 7B y 22C forman parte del cuaderno de viajes como hazañas que le subirán el ego y serán protagonistas de las postales que mandarán a sus colegas. Este resacoso cool se las dará de guay frente a los amigos, frente a los pasajeros de al lado, y ojo, frente al ex acompañante. No será ni un “I miss U” ni un “I hate U” sino algo intermedio manifestado de una manera muy sutil. No escribirá postales reclamando su vuelta ni firmará con su nombre los foros y libros de reclamaciones. Sino que tratará de contagiar su resaca al ex acompañante mediante acciones anónimas camufladas entre las postales de los amigos.
Facebook: la gran enemiga de los eggs. La nueva postal con la que manifestar a todo el mundo lo cool que uno está, perfecta para hacerle llegar al ex acompañante las aventuras que ahora está viviendo sin su compañía, aparentemente sin ninguna maldad.
La otra versión: la física, la del boca a boca o la más táctica: acercarse al ex mediante los lazos comunes y embaucando mediante las minibotellitas de alcohol a presas que actualmente toman asiento con el ex acompañante.
I can’t fly: es la resaca del que evitará por todos los medios pisar el mismo aeropuerto, sea cual sea el destino. Este resacoso hablará de ofertas de viaje pero no tomará ninguna en serio, pues en el last minute le dará fobia volar y ni tan sólo una biodramina le hará cambiar de opinión. Éste hablará de las ofertas entre amigos, de los preparativos y demás, pero nunca hablará del viaje frustrado por el cual no ha conseguido disfrutar del último pack de oferta. Las visitas a las agencias de viajes serán continuas, las ofertas abundantes pero los posibles acompañantes no llegarán a abrocharse el cinturón de seguridad, pues el viaje tomará fin entre sábanas antes de subir al avión.
To sum up:
Hay muchos tipos de viajes, de acompañantes, de viajeros y de resacas. Pero no hay que poner fin a la aventura porque un viaje no haya salido bien, eso si: primero hay que tomar tierra, no se puede vivir siempre en las nubes o las tormentas te acompañarán. Aunque aveces las turbulencias no las pone uno, las ponen los viajeros resacosos, en ese caso la mejor opción es decirse a uno mismo: turbulencias las que pongan los nuevos viajes y... mierdas las justas.
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